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sábado, 3 de abril de 2010

El Mañana

Mañana cuando nazca el día, Señor,
acógenos en tu morada celeste,
lejos del frío y de la noche,
que cruzando vamos hoy por el camino.

Mañana cuando vuelvas, Señor,
recoge nuestros dispersados pasos,
que por fangos y desiertos
perdidos van, buscando tu palabra.

Mañana cuando haya sol, Señor,
que haya también misericordia en tus ojos,
para nosotros, que enceguecidos,
dormimos y andamos por las noches.

Mañana cuando ya no exista el tiempo, Señor,
que sea como lo has dicho,
y las plantas y los ríos sean celestiales,
y tu palabra sea por siempre nuestra vida.

2-4-10
Amiens

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre el Señor es inspiración de buenas nuevas para espíritus iluminados. Es bueno salir del fango desesperado, salmo a salmo.

Conciencia Personal dijo...

El mañana existe? sí, en la esperanza. Y el presente, en la cruda realidad..

Un abrazo desde México, Monique.

elisa...lichazul dijo...

un hermosos místico
Felicitaciones

abrazo de paz