viernes 10 de febrero de 2012

LA PARTIDA

He partido al otro lado del mar. No llevo ningún adiós en mi
recuerdo. En la travesía, las aves, mis únicas compañeras de viaje, han
preferido callar su canto. No sé nada de los días, aquellos que preceden y
anteceden a las formas futuras. He presenciado el invierno. No he preguntado a
nadie de la tierra a donde voy ni de la tierra que dejo. Sólo guardo un sueño
debajo de una piedra, en el campo. Llevo este nombre que me han dado las aves
al alejarme. Viaje, ya no nos alcanza la mano del olvido, aunque haya
tempestad, en este vuelo que nunca esperemos, cruzar, como un viejo animal, el
día. ¿Qué puedo decir de lo que soy? En alguna parte quedará mi cuerpo. No
habrá fiesta, sólo en una piedra deforme, grabará, la tinta en la costra el nombre.
Seguramente un día, no lejos de un allá, pernoctará, silenciosa y triste la
lluvia. Un camino, ya herida la tierra, será el río. Amanecer que tanto el
corazón suspira.

jueves 5 de enero de 2012

Poema 1

Quedó el mar, quedó la arena
y tu pies se fueron alejando
hacia mí, y volvías como el viento
a refrescar mi alma de ternura

No hubo sueño en mis lejanos ojos,
sólo te esperaba, Solo,
como una piedra en el tiempo,
por la tempestad y la canícula azotado.

Mirando cada estrella te miraba,
lejana y dulce, más allá de la noche;
y preguntaba por ti a los pasantes.
Por los caminos deseaba encontrarte.

Quedó el mar, quedó la arena,
y mis brazos se alargaban con el viento,
y no sentía ni frio ni calor,
sabiendo que te acercaba hacia mí.

Amiens 8/12/11

sábado 31 de diciembre de 2011

Carta a una extranjera imaginaria

Recojo estas
palabras del silencio que me abrigan,
en tu
ausencia ; hoy cuando camino
por los
laberintos que habitan las ciudades.
¿Dónde estarás
tú, extranjera, hoy cuando te escribo ?

¡Cómo no
imaginarte, lejana y dulce ;
apasionada y
triste, por las orillas de este río !
Allá estarás tú,
en el extremo de la tierra,
esperando la voz,
ésta que te busca entre las gentes.

No son sólo los
mares los que dan reflejo
a tus cansados
ojos, son también,
los espejismos
que cubren los desiertos.
Siento que los
vientos australes me alargan tu mira.

En tu mansa
cabellera se pierde mi silencio,
hoy cuando llueve
inquietudes en mi pecho,
hoy que llevo mi
cara de triste caminante ;
mas por allá va
una estrella buscando su destino.

Tan lejos están
tus pasos de los míos,
tan lejos tu
mirada de la mía,
tan fundida va la
sombra en la sombra ;
pero los
corazones, envueltos de esperanzas, borran inmensidades.


París 15-09-2005

viernes 15 de julio de 2011

La LUZ

Más allá del silencio hay una Luz,
Esplendorosa como un canto en la mañana,
Dulce como un sueño más allá del mar,
Bella como la vida que siento en el camino.
Todos buscan esa Luz para alumbrar su casa,
Digo, su vida en el largo caminar.
Yo la encontré en un bosque. Estaba sola,
Entre ramas y espinas que cortaban los senderos.
Cuando la encuentres, protégela, más allá de tu sombra,
Y cuando sople sin cesar el viento,
Abrígala en tus brazos, siéntate a su lado,
Háblale en silencio, ábrele tu corazón.

París 2-7-2011

lunes 30 de mayo de 2011

Carta abierta y un recuerdo para mi querido Perú

Alárgate humana sombra cuando pasen
las voces de los desgraciados.
Que tu sombra río, humedezca sin temor
la larga cabellera que todos arrastramos.
Y tú, silencio, brota como escarcha con el día.
Llena hombre tu pecho de rayos, no sólo de recuerdos y de olvidos.
Enciende los caminos no sólo de nostalgias,
sino también de cantos que superen tu destino
Que tus ojos, extraño caminante del desierto,
en el polvo no se queden.

Que las noches sean claridades.
Que los días sean colmados de dulces melodías,
no de fúnebres miradas que recorren las ciudades.
Que todo rostro sea amado,
como amadas son las flores de los campos,
como amadas son las estrellas que nos miran en la noche.
Que los frescos prados busquen la mirada de los hombres.
Que los hombres sean buenos
no monumentos corroídos que se mueven.
Que todo sea diferente.
Que el Perú sea de oro
no de mármol y de olvido,
no silencio, mudo, memoria sin recuerdo.
Que las aves vuelvan a volar sin miedo.
Que las orillas de los mares sean cristalinas.
Que los aires sean también cristalinos.
Que las regiones hoy oscuras sean transparentes
Que el humo vuelva a ser humo
Y la ilusión vuelva a la ilusión
Y la esperanza a la esperanza.

París, 27/04/01

jueves 19 de mayo de 2011

El canto del ruiseñor

Canta ruiseñor las celestes odas de los días,
para atenuar el dolor de los que no han dormido,
aquellos que cruzaron la noche y no han comido,
siendo tú testigo del dolor que de lejos entendías.

Canta ruiseñor en el alba y el crepúsculo,
del tiempo que le cortaron a los niños que nacieron,
heridos por el hambre y el recuerdo de lo que vieron,
entre la frontera de la vida y su dolor mayúsculo.

Canta ruiseñor entre los bosques y la gente,
para que broten otros cantos llenos de esperanza,
por los caminos llenos de dolor que nadie alcanza,
sus pasos ya lejanos que se fueron de repente.

Canta ruiseñor los sueños de la pobre gente,
que aplastada por el viento del olvido,
ya tristes, cansados y sin recuerdo se han ido,
del mundo que pisaron con un sueño diferente.

París 14/5/2011

sábado 12 de marzo de 2011

Réquiem por las víctimas de las guerras y las catástrofes

Y no comprendemos nada
del ruido y del silencio
que sale del fondo de la tierra,
de la voluntad del hombre
aquel que irriga con la muerte
las casas y los pueblos de los niños,
de aquellos que no veré crecer,
de aquellas madres que dejaron
sus sueños y esperanzas en el fango del dolor,
de aquellos padres que fueron atrapados
por el miedo, por el terror que sus ojos vieron:
el agua y la sangre que embarró sus cuerpos.

Todo ese silencio es un grito amargo,
una cosa que crece como las yedras
entre las flores y los niños.

Que no haya más dolor en este pecho,
no más dolor en la palabra,
no más dolor en el camino,
no más dolor en el sueño,
no más dolor en el la sed y en el hambre.

¡Levántate de la tierra, hermano, amigo,
levántate del polvo ennegrecido,
aléjate del polvo de la muerte,
agárrate del árbol de la vida,
agárrate del amor que hay en el fondo de tu pecho,
no de la oscura palabra,
aquella que siembra sin piedad,
lo que hoy vez con dolor.
Súmate al camino de la Luz,
a éste que pregonan los niños cuando nacen,
el camino de la vida, no de la muerte!

París 12-3-2011