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sábado, 25 de abril de 2009

De: El huerto y el Olvido

Yo no soy otro que yo mismo. No sé si este amanecer me pertenece. Sin cuidado abro la ventana para ver el tiempo que hace afuera. Apenas me siento vivir y continúo, paso a paso hacia donde debe ser posiblemente mi fin o mi destino. Hay un pensamiento que me viene, me posee y me devuelve a la real circunstancia de mis ojos. Palpo mi existencia. La amargura de los días no me cuenta cómo he de saltar, evitar los obstáculos que me esperan. ¿Qué piedra o árbol distinguiré como única señal para encontrarte? Esta sed de tiempo me devora. Estiro mis brazos para alcanzar la rama que me salve y nada. Un día me ausentaré para siempre. Correré hacia los prados, hacia las dunas, hacia los mares. Buscaré el silencio y no lo encontraré. Mirando el alba me perderé en el crepúsculo del tiempo. Me olvidarán las hojas y no me olvidarán las raíces de las hojas. Yo no espero nada, yo no espero a nadie.

lunes, 6 de abril de 2009

La Sombra

La sombra en la sombra camina:
busca su hueco, su figura, su cuerpo.
Todos la miran, la espían con ojos transparentes;
la huyen y la buscan entre muros y desechos.
Suena un río, y en el río la sombra se detiene,
mira su rostro arrugado por la noche.
Ellos están ahí, siguiendo la sombra y su reflejo.
Unos van por la hierba, otros por el agua.
La sombra y el hombre son una huella:
habitan el tiempo y el olvido.
Todos gravan con esfuerzo su nombre.
Cansada la sombra cruza el calmado río,
lava sus atuendos en la orilla que buscaba.
Seca su rostro con ásperas arenas.
Ellos la miran y no le dicen nada,
ni gestos ni ruidos le procuran,
sólo quieren que se aleje,
entre la orilla y la niebla,
para comer tranquilos.
¿De quién será la sombra que allá camina?,
murmuran el viento y las hojas.
Ellos la huyen, la esquivan,
la empujan y la jalan por el nefasto día.
En el silencio de la noche
hay un camino que guarda los recuerdos;
otro, la sombras y los sueños.
Queda el tiempo y los restos
que dejando va la sombra en el camino:
una huella, un grito, un sueño.

París, 4-4-09

domingo, 22 de febrero de 2009

Poemas de Ecos de la Memoria


Poema 1

Gracias quiero dar al Creador
de la luz y de la Lluvia
por este Ser que Soy y que pervivo
en la Escritura

Gracias doy a la Escritura
de mis ojos también a la lectura
de la vida que doy con la ventura
de la música y la partitura


Poema 2

¡Señor, hasta cuándo vivirán
los duros corazones,
hasta cuándo el hombre dejará de ser Hombre!
¡Ay!, pero Dios, sabed, mirad aquí,
la miseria del hombre tiene patas,
tiene patas la miseria del hombre,
en su dolor tiene rabia.

El hombre es un perfecto dios del Hombre
.

Poemas de: Ecos de la Memoria, Lima, Código 222 Editorial, 1988, 55 p.

sábado, 17 de enero de 2009

Por la Paz del Mundo

Hermano, por este camino solitario: la tierra,
¿cómo ser malo yo contigo y tú conmigo,
si tenemos la hierba, el agua tan escasa,
la luz tan pobre y tan vieja?
¿Para qué destruir lo que tenemos:
la vida, la tierra, la paz, el aire,
todo esto que heredamos del Señor?
Aquí estamos, solos,
cavando nuestra tumba cotidiana,
rasgándonos la piel con la mirada.
Allá en el fondo oscuro hay una Luz, un Camino,
busquemos esa Luz, para mirar lo que no vemos,
por este camino solitario que cruzamos.
Nosotros, los habitantes de esta tierra,
somos la sombra y la espalda de la sombra,
esta sombra que se nutre de sed y silencio,
entre el fuego, el polvo y la ceniza.
Busquemos el mar, la primavera de la vida,
para ver cómo brota de la semilla las hojas,
para oír el ruido del agua que recorre
prados, montañas, valles y desiertos.
Somos nosotros, la paz, no la guerra;
el amor, no el odio;
el recuerdo, no el olvido,
y así caminamos como niños por el mundo,
cansados, agotados por el hambre y el dolor.
Busquemos la sombra en la sombra,
el árbol de la sombra, y la sombra de los árboles,
que silenciosos resisten como las piedras
al viento, al frío, al sol.
Busquemos siempre la paz en nuestros pechos
para cobijar a nuestros hijos, amigos y enemigos.
El tiempo es apenas un instante;
en él soñamos que soñamos sueños,
hermosos sueños para ver el agua,
los campos, las montañas y la vida.
Allí está el mar, herido; como la tierra, herida.
Volvamos a mirar el fondo de nosotros
y caminemos hacia la Luz, hacia la Paz,
por este camino solitario: la tierra.

París, 17/1/09

miércoles, 29 de octubre de 2008

Desde una piedra


Qué somos sino
aire, polvo gastado por el tiempo.
Yo que vivo hurgando melodías,
palabras para construirme una casa,
un camino, lejos del hambre y del dolor.
Siento el viento frío de los tiempos,
éstos que viven como llagas,
rasgándome la piel cuando camino.
No veo lágrimas en los ojos
sino miradas desnutridas,
blancas, hundidas, muertas y perdidas.
Somos nosotros viajando de noche a noche,
buscando el amor que no encontramos en el día,
los sueños que no tuvimos en las noches.
Tantas son las palabras que dejamos en el viento,
tantos los recuerdo que sucumbirán mañana,
tanta y tanta la pena que mora en nuestros ojos.
Siendo lo que somos
qué ser sino,
retrato del árbol que sembramos,
de aquello que no sembramos ni regamos.
Todos venimos de la misma voz,
del mismo suelo,
de la misma piedra,
del fondo de la tierra.
Pero hoy que veo el sol, la luz, la tierra enferma,
qué decirme a mí mismo
del aire manchado que crece como abismo.
Nada, completamente nada.
Somos la costra del árbol que resiste,
somos la piel de la piedra que labra el viento,
aquella que arrastra las aguas turbulentas de los ríos.
Aquí estamos como clavados a un destino,
sembrando nuestros días de negros monumentos, gota a gota,
y así avanzamos de un lado y de otro
abarcando la noche que nos cubre.
¿Qué hacer o dejar de hacer
para salvarnos de nuestra propia sombra ?
Serán tal vez, la lluvia o los truenos
lo que anuncian nuestros días,
éstos que golpean con dolor en nuestro pecho,
de mares que se mueven como lenguas,
de volcanes que rugen como heridas de la tierra,
o las ideas que germinando se embarran con la muerte.
Somos nosotros
que construyendo vamos este mundo
de olores infectos y sequías
de pestes y terrores
de vidrios y de piedras.
Yo que vivo de pesadillas y de sueños
buscando el amor que nunca tuve
en este mundo viejo de bosques y jardines,
voy tras las huellas de otro sueño que me invento,
para no sentirme tan lejos y tan solo.

París 15/10/2005